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El Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida, en adelante PMMTPA, (1.036,62 Ha) está integrado casi en su totalidad en el Parque Natural Bahía de Cádiz (Espacio Natural Protegido por Ley 2/1989), perteneciendo a los términos municipales de Puerto Real y El Puerto de Santa María. Gran parte de la superficie comprendida por el Parque Metropolitano son terrenos del Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT); aproximadamente 621,27 Ha.

En este documento se indica: “El monte objeto de análisis presenta una gran diversidad de cubiertas vegetales con un excelente estado de conservación. Las formaciones descritas han sido: cordón dunar, juncal, marisma, laguna salada, masa de Pinus pinea, matorral con pastizal, retamar, retamar con bufalaga, sabinar, sabinar con retamar, pastizal y masa de Pinus halepensis.

La presencia de las especies alóctonas supone un importante daño ambiental, paisajístico y social, es necesario actuar a fin de no perder la naturalidad ecológica de este espacio, priorizando las especies y áreas sobre las que actuar y realizar labores de seguimiento sobre las mismas.
Por ello se propone la realización de un contrato menor de servicios para la redacción del presente proyecto o documento técnico necesario para la definición de los trabajos y obtención de los permisos necesarios para la eliminación de especies exóticas, fundamentalmente Opuntia dilleni y Carpobrotus sp.

La zona de actuación pertenece al Parque Natural Bahía de Cádiz, ubicada en los términos municipales de Puerto Real y El Puerto de Santa María, al Suroeste de la provincia de Cádiz.

La zona de estudio se encuentra en la Demarcación Hidrográfica del Guadalete y Barbate, atravesada de Norte a Sur por el Río San Pedro. La zona oeste, limitada por el Oceno Atlántico pertenece a la Intercuenca Altántico-Sur, mientas que la zona centro y este, pertenece a la cuenca del Río San Pedro.
Entre el Río San Pedro y el Mar Atlántico se encuentran dos grandes caños, al norte el Caño del Bote y al sur el Caño del Caserón, acompañado de otros caños secundarios más pequeños a lo largo de toda su desembocadura en el Atlántico.

CONCLUSIÓN

En la última década, la colonización de especies invasoras en las costas gaditanas ha experimentado un crecimiento exponencial. Esta situación ha obligado a la administración a intervenir y establecer medidas de control en las zonas con mayor proliferación, ya que su expansión está provocando el desplazamiento progresivo de la flora autóctona.

El principal problema radica en la gran capacidad de propagación de estas especies, lo que dificulta enormemente su control y gestión, convirtiéndolas en una amenaza real para el equilibrio de los ecosistemas costeros.

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